294.
La mañana siguiente, Matilda estaba cansada, pero de buen humor. Había subido a la casa principal con Amore.
Necesitaba café.
“¡Buen día, Toto!”
“Buenos días, niña.
Vístete.
Hay visita…”
Matilda vuelve a ver, pero no mira a nadie. No andaba en pijamas, se había puesto un cambio de ropa que podía ser muy revelador. Un mini short y una camiseta corta.
“Me iré a duchar… necesito café…”
Matilda sale de la cocina, buscando subir a su habitación.
“¡Aah!”
Choca con alguien, levanta la mirada y sus ojo