293.
“Míralo tan viejo, queriendo ser padre…”
Sofía ríe, “tu abuelo también estaba indignado.
Lo dejó sin comer unos días.
Luego se ilusionó, pensando que sería para los bisnietos.”
“Alma…
¿Cómo la aceptó en casa?”
Sofía se encoge de hombros, “algo así de querer rodearse de mujeres…
Le faltaba la otra yegua necia, creo yo.”
“¡Eey!”
“Eh, eh.
Jamás dije que eras tú.”
Matilda se cruza de brazos, sintiendo algo de frío de la madrugada, “y yo que ni ropa de cambio tengo en el establo.
Pues, Toto me ha he