291.
Mientras Matilda estaba en casa, se preocupó de cuidar el huerto.
'Hey, mambo, mambo italiano.
Hey, mambo, mambo italiano.
Go, go, go you mixed up siciliano…'
Cantaba y bailaba, canciones que recordaba de su infancia. Lo que la hacía feliz.
Lo que la ponía de buen humor.
“Ya pareces trompo”, la interrumpe su abuelo, quien se acercó al huerto.
“¡Buenos días, Toto!
¿Dormiste bien?”, se acerca Matilda a abrazarlo.
“Sí, mi niña.
Pensando que ya tienes pocos días en casa.”
Matilda ladea la cabeza, “