292.
El resto del día, Matilda se preocupó por atender a Alma.
Agua, frutos, vegetales.
Mantas y cobijas.
Limpió y acomodó todo el establo, especialmente la esquina de descanso de Fiorella; ahora iba a pasar horas cerca de la yegua.
“Amore, ¿en qué momento te pusiste a criar?
Mírame a mí, haciendo todo tu trabajo.”
El caballo se había acomodado cerca de su yegua, que ya se notaba un tanto impaciente, le lanzaba algunas patadas a Amore.
Le robaba risas a Matilda, “es lo que te ganas por meterte con e