—¡Aaaah!
El grito de Evander resonó en el interior del auto cuando fueron empujados por el toque de los perseguidores, pero Kane consiguió mantener el control y, con un volantazo, lo enderezó.
—¡Evan, llama a emergencias, ya!
En el asiento trasero, viendo el desarrollo de los acontecimientos a través de la luneta, Evander retomó el control de sus emociones de una forma que hasta para un adulto era desmesurada. Buscó en su bolso su celular y marcó el número de emergencias.
—Hola, ¿emergencias? S