POV Alaia:
—¿Estás más tranquila, Lía? —me pregunta con suavidad Bianca, pero yo permanezco inmóvil.
Me siento como un cuerpo al que le han arrancado el alma. No tengo deseos de moverme siquiera. Lloré hasta el cansancio y volví a acostarme en la cama, queriendo que esta me absorbiera y me escupiera en otra parte.
No sé cuánto tiempo ha pasado desde que Bianca llegó a consolarme. No sé si fueron minutos u horas; solo sé que estoy agotada, pero el sufrimiento no ha disminuido, solo increment