LEONARDO
—Explícate —digo, apretando los dientes, conteniendo la rabia.
—Hace una semana… o quizás más —empieza, con voz firme pero un hilo de nerviosismo—. Vi cómo un hombre intentaba llevársela. Ella estaba entrenando en la arena por la tarde. Pasé por casualidad y entonces chilló, llamó mi atención.
—Al principio no entendía qué estaba pensando. Ese hombre no pertenecía a la Orden… ¿quién lo había dejado pasar? Lo intercepté y lo interrogué en ese mismo instante… pero murió. Estoy seguro de