GEMA
A veces me asustan los sentimientos que tengo por él…
Me estoy enamorando. Y no es solo deseo ni solo instinto de loba; eso lo sé con certeza. Cada vez que lo veo, siento mariposas revoloteando en el estómago, un calor extraño que no sé controlar.
Yo… creo que estoy completamente enamorada.
Cuando llegamos a la casa en las afueras de la ciudad, me quedo sin palabras. Es preciosa. Parece sacada de otra época: muros blancos que reflejan la luz del sol, una puerta negra de madera tallada a mano, y un jardín lleno de rosas—simbolo de su familia— que huelen a primavera. Todo alrededor está rodeado de bosque; el aire es fresco y puro, y por primera vez en días siento que puedo respirar sin preocupaciones.
Leonardo me sonríe, con esa calma que siempre me tranquiliza, y me anima a transformarme. Duda no hay; confío en él.
Cierro los ojos, dejo que mi cuerpo cambie, y en un instante me convierto en loba. La sensación de libertad es increíble. Corro junto a él por entre los árboles, sintie