Gema
Me ha costado muchísimo recuperarme, y todo se volvió aún más insoportable cuando supe que Dalia había desaparecido de la Orden. La culpa me devora; debería haberla traído aquí antes, justo cuando me llamó… debería haberlo hecho todo distinto.
Leonardo entra en mi dormitorio y percibe de inmediato mi inquietud. Sin decir palabra, se coloca detrás de mí y me envuelve entre sus brazos, aprisionándome con todo su cuerpo. Su calor me envuelve, y poco a poco siento cómo la tensión se disuelve.