CAPÍTULO 82: El ser entre las sombras...
NARRADOR
La sangre, de un rojo carmesí intenso, resbaló lentamente por los colmillos del vampiro y cayó al suelo con un sonido sordo, mucho después de que los ojos del humano se cerraran. Su cuerpo se rindió al frenesí embriagador de la mordida, a esa mezcla de placer y terror que solo el contacto con un vampiro podía provocar, mientras la vida se le escapaba en un suspiro final.
Los ojos del vampiro brillaban con un placer indisimulado, un fulgor antinatural que contrastaba con la inmovilidad d