Leonardo
Esta noche no he pegado ojo. No por el beso en sí, no solo por la sensación de su boca contra la mía…—que también— sino por todo lo que implica. Porque mientras intentaba sacármela de la cabeza, me golpeaba una y otra vez la misma idea: ese beso no debería haber pasado. Ella y yo venimos de mundos distintos, mundos que no tendrían que mezclarse jamás (así piensan mucho y ese es el problema)… y aun así, no puedo dejar de pensar en ella.
Y justo cuando intento dejar de pensar en ella, es