CAPÍTULO 117 Y de repente...
LEONARDO
Otro vampiro intenta atacarme por la espalda. No puedo permitirme entablar un combate con cada uno que se cruce en nuestro camino ni perder tiempo innecesario, así que nos limitamos a neutralizarlos y dejarlos atrás.
Sé que volverán a ir a por nosotros… o, con un poco de suerte, Kevin se encargará de interceptarlos antes de que lo consigan.
Entramos en la zona VIP sin encontrar resistencia.
El acceso da paso a un pasillo largo y estrecho, alfombrado, con puertas a ambos lados. Habitaciones privadas. Las pocas luces empotradas en las paredes proyectan una iluminación mortecina, suficiente para orientarnos, pero no para sentirnos seguros.
No hay rastro del vampiro rubio.
Avanzamos despacio, atentos a cualquier movimiento. Gema camina a mi lado, contenida, alerta y Bel va unos pasos por delante, con la magia preparada, tensa como un arco a punto de disparar.
Entonces, las luces parpadean.
Una… dos… y se apagan por completo.
La oscuridad nos envuelve de golpe, densa, absoluta.