En la mansión Fabre, un automóvil negro se detuvo frente a la entrada principal.
Antonio Climovick descendió con el rostro endurecido por la tensión.
Felix lo esperaba.
No sorprendido.
No molesto.
Como si hubiera sabido desde antes que él vendría.
Lo había anticipado.
Lo había preparado.
Razón por la cual a ordenado que Loren estuviera muy bien bañada a tempranas horas, porque él ya tenía sus planes. Felix lo recibe con una cortesía helada, lo hizo pasar al salón privado.
—Lor