—Tomen asiento —pidió Renata de nuevo en inglés.
Celine cerró la puerta y se recargó en la pared, pero Alessia y Renata sí se sentaron en la pequeña sala de la elegante habitación.
—¿Planeabas irte sin verlos? —preguntó Alessia también en ese idioma para no dejar fuera a Celine.
Renata desvió la mirada hacia su maleta verde que resaltaba en medio de los tonos sobrios del lugar.
—Sí.
—¿Por qué?
La española negó.
—Supongo que porque soy una mala madre.
Alessia miró un momento la imagen de Emery e