—En serio, Alessia, no conoces a mi padre cuando se enoja.
—En serio, Celine, no me conoces cuando me enojo y estás así —La aludida casi unió el dedo índice y el pulgar de su mano derecha— de lograrlo.
Celine suspiró hondo y bajó del taxi. Alessia pagó al chofer y la siguió al interior del hotel del lujo en el que se hospedaba Renata.
Alessia no tenía idea de cómo funcionaba la vida de los «influencers», no sabía si era normal que los alojaran en hoteles que por una noche cobraban lo que muchos