Entonces Matthew no era perfecto, reflexionó Alessia, sino un infiel más del montón.
—Recordé que dejé suelto al caballo en casa, nos vemos —soltó Ale con ironía, plantó la media vuelta y se alejó a grandes pasos de la pareja.
—Alessia, espera —pidió Matthew.
Pero sus palabras sólo la hacían caminar más rápido hacia la salida. Todavía cargaba el vestido de Lea y muy tarde procesó que no lo había pagado, justo cuando atravesaba la puerta y los sensores se activaban para avisar que alguien se est