Alessia entró a su departamento, paseó la mirada por el sitio y no supo qué hacer.
Por primera vez en años tenía tiempo para ella y no tenía idea de en qué debería utilizarlo.
La culpa la embargó.
¿Cuántas veces se preguntó si algún día tendría un momento para ella? Para ir a arreglarse el cabello por horas, no con prisas, y colocarse uñas falsas, quien sabe, quizá hasta animarse con las pestañas postizas que todas usaban.
Sin embargo, ahí ante la posibilidad de hacer lo que quisiera, no quer