William no tenía permiso ni de sacar a Lea del estado sin la autorización de la madre, pero Ale sabía que Will amaba romper las reglas. Esa parte rebelde la enamoró al principio, luego la aterró.
Alessia revisó su lista de contactos en el celular. No poseía el número de ninguno de sus amigos. Entonces buscó en la redes sociales y envió un par de mensajes a viejos amigos de William. Sólo uno respondió diciéndole que hacía mucho que no lo veía y que tampoco tenía el número de Dafne.
Ale tembló.
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