—Esto es una mala idea, voy a cancelar —dijo Matthew por cuarta vez en menos de quince minutos y se apresuró por su celular, pero Mahika logró agarrarlo antes.
—No es una mala idea, señor Lambert. Todo saldrá bien, ¿recuerda que ya lo hablamos?
Matthew respiró hondo y negó, luego asintió. Su frente comenzaba a pelarse de sudor como si estuviera a la mitad de una extenuante rutina de pesas en el gimnasio.
—Te mentí, Mahika, no sé meditar… eso de desconectar de todo, no pensar en nada y concentra