Intercambiaron saludos corteses. Celine entregó la botella del exclusivo vino que llevaron para la velada y halagó el hogar de su tío; a Alessia sólo le dirigió un «hola» más seco que un desierto.
—¿Entonces cocinaremos? —preguntó Renaud mientras colgaba su abrigo en el perchero—. Celine es una excelente cocinera.
Alessia sabía que eso era mentira. Su ex jefa tenía el talento de una morsa para la cocina, todos lo sabían; una vez casi incendió el microondas de la cafetería cuando intentó prepara