—Tres boletos, por favor —pidió Joanne al chico en la taquilla.
Alessia ya se había formado en la fila justo por detrás de ellos tres.
Lea miró a su madre, ¿ellas no entrarían con ellos?
—Son cinco —corrigió Matthew—, por favor.
—Pero somos tres, papi —dijo Joanne y volvió a sonreír al vendedor—. Tres boletos.
—Cinco, Joanne.
—Tres, papi.
—¿Te gusta tu celular? —inquirió Matthew y señaló el celular inteligente que sostenía su hija—. Es bonito.
—Sí, papi, me encanta.
—Pues estás a punto de que m