Alessia apagó el monitor de su computadora nueva, respiró hondo, exhaló y echó un vistazo al desorden que predominaba en su escritorio nuevo.
Matthew era un jefe exigente, mas eso no lo convertía en un ogro o en alguien grosero, sino que era un buen líder. Él cumplía con sus obligaciones y deberes como el C.E.O. de la empresa, además se involucraba con ellas en las nuevas asignaciones.
Alessia consideró que tal vez su nuevo jefe no dormía lo suficiente o no se explicaba cómo encontraba horas p