LARS
Palidecí de inmediato, incapaz de decir nada, incapaz de hacer nada, pero un profundo dolor me llenó.
—A veces pienso que si estuvieras muerto mi vida sería más fácil —continuó, enterrando más profundo una daga en mi pecho—. Eres un recordatorio constante de mi propia estupidez, y por desgracia te veo más que a mis propios amigos, porque tuviste que elegir el mismo maldito camino que yo… Si tú estuvieras muerto, quizá no tendría esa voz en mi cabeza que no deja de decirme lo idiota que fui