LARS
Todo era… confuso.
Al principio fue la oscuridad, pero en medio de ella podía escucharlo: sus palabras, sus ruegos, sus deseos, sus disculpas. No lo olvidé incluso tras despertar. ¿Cómo podría?
Y verlo después de despertar fue… descorazonador: estaba delgado, demacrado, y en su rostro podía verse el peso del tiempo, de la preocupación y la culpa.
¿Pero cómo podía culparlo?
Los primeros días tras despertar se me fueron en un borrón: médicos, medicinas, diagnósticos, exámenes, visitas y fisi