ULRIK
Recibí una llamada, y tuve que salir del hospital con mis escoltas.
Nos dirigimos a la sede central de la policía, y un par de detectives me condujeron muy amables hasta una habitación de interrogatorios promedio.
Apenas entrar supe que no había ni cámaras ni micrófonos, y empecé a grabar tras encontrar al hombre al que venía a ver.
Niels estaba sentado a una mesa de acero inoxidable, esposado y notablemente molesto.
Al darse cuenta de mi presencia se enfurruñó, y no tardó en atacar.
—¡¿Q