—Estaba cansado—. Soltó antes de ponerse de pie y llevarlo a su habitación. A mitad de camino Liam pareció espabilar pues corrió tras ella para abrir la cama del niño y arroparlo.
Luego ambos se quedaron de pie en medio de la penumbra.
—Te puedo llevar a tu departamento.
Y ninguno de los dos jamás estaría preparado para lo que vendría después.
—Mi novio vendrá por mi.
Liam sufrió una contorsión en el rostro, como si algo o alguien lo hubieran estrujado un órgano de vital importancia. El dolor p