—Estaba cansado—. Soltó antes de ponerse de pie y llevarlo a su habitación. A mitad de camino Liam pareció espabilar pues corrió tras ella para abrir la cama del niño y arroparlo.
Luego ambos se quedaron de pie en medio de la penumbra.
—Te puedo llevar a tu departamento.
Y ninguno de los dos jamás estaría preparado para lo que vendría después.
—Mi novio vendrá por mi.
Liam sufrió una contorsión en el rostro, como si algo o alguien lo hubieran estrujado un órgano de vital importancia. El dolor punzante y la incomodidad duraderos a pesar de que fue apenas un segundo.
¿Bianca tenía novio?
¿Con qué tiempo?
De forma infantil observó por la ventana, escondido tras la cortina y con la frente arrugada, como la chica se subía a un auto caro y lujoso.
—¿Acaso le pago tan poco que debió buscarse un sugar daddy?—. Hizo una mueca de horror—. No, no, no, Bianca no es ese tipo de persona…
Sabiendo que no lograba nada con aquellos pensamientos, optó por quitarse la camisa y lavarla junto a otras pren