Miranda entró en la sala, caminando con confianza al lado de su abogado. Llevaba un traje gris perfectamente ajustado y su cabello rubio estaba recogido en un moño elegante. Su expresión era fría y distante, como si ya supiera que iba a ganar. Liam sintió una punzada de ansiedad en el pecho al verla. Ella no había sido así cuando se conocieron; en aquel entonces, Miranda era amable, cariñosa, y llena de vida. Pero algo cambió después del nacimiento de Leo, y sus diferencias comenzaron a dividirlos hasta que su relación finalmente se rompió.
El juez entró en la sala, un hombre serio de rostro severo, y todos se pusieron de pie. Cuando él se sentó, todos volvieron a sus asientos, y el juicio comenzó.
—Esta audiencia se ha convocado para revisar la solicitud de modificación de custodia presentada por la señora Miranda Rivers —anunció el juez, mirando a ambas partes—. Señora Rivers, ¿quiere exponer su caso?
Miranda asintió y su abogado, un hombre alto con barba bien recortada, se levantó.