Las palabras se escucharon tan fuerte y claras que resultaron dolorosas.
Jennie, Tara y Dulce compartieron una mirada confundida; todos los eventos previos parecían salidos de una película dramática o quizás una telenovela. Sin embargo, al mismo tiempo asintieron, concordando en un pacto silencioso que no era de su incumbencia. Dieron media vuelta e hicieron una reverencia para Oscar, quien caminaba apresurado en la dirección contraria.
—¡Bianca! ¿Dónde te habías metido?
Liam se tensó, molesto