Las palabras se escucharon tan fuerte y claras que resultaron dolorosas.
Jennie, Tara y Dulce compartieron una mirada confundida; todos los eventos previos parecían salidos de una película dramática o quizás una telenovela. Sin embargo, al mismo tiempo asintieron, concordando en un pacto silencioso que no era de su incumbencia. Dieron media vuelta e hicieron una reverencia para Oscar, quien caminaba apresurado en la dirección contraria.
—¡Bianca! ¿Dónde te habías metido?
Liam se tensó, molesto por la interrupción en la escena. Por otro lado, Bianca levantó la cara, limpió sus lágrimas y se puso de pie con Leo aún en sus brazos.
—D-disculpa… Yo…
Complicidad.
El momento en que sus miradas se entrelazaron fue como dos piezas encajando. Compartían los mismos pensamientos. A simple vista, podías notar que se conocían. Y eso, lo quisiera o no, produjo una clavada en el pecho de Liam. Porque él no sabía nada sobre Bianca Parker.
—Tranquilo, he alcanzado al señor Zhou en la salida y le conven