Su cuerpo se balanceó con ligereza mientras abultaba los labios, intentando silbar. No lo iba a negar, estaba un poco confundido, habían demasiadas puertas, escaleras y pasillos y ventanas (claramente ignorando las áreas restringidas y advertencias de entrada). Por lo que con los ojos bien atentos, trataba de absorber cada detalle.
Desde que había propuesto el inocente juego de las escondidas, caminaba en línea recta, a no ser de que algo llamara su atención. Un poco decepcionado debía aceptar