Capítulo 51

El adulto caminó hasta el estacionamiento con el chaleco en el brazo. De forma disimulada, Leo tocó sus brazos sintiendo frío a pesar del sol primaveral. Rodó los ojos y extendió la prenda al pequeño, quien la aceptó en silencio. Liam comenzó a manejar.

—¿A dónde vamos?

—A un lugar.

—¿Está lejos?

—Mucho.

—¿Cuánto falta?

Su mano apretó con fuerza el manubrio. El encuentro con Bianca le tenía demasiado irritable, y solo empeoraba con la ausencia de la chica, quien (a pesar de no tener pruebas) se
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