Lisa no se movió, y de pronto se acordó del resto de las instrucciones de Robert y supo qué tenía que hacer:
ir contoneándose hacia él y apoyar una mano en su brazo. Estaba tan nerviosa que se sintió paralizada.
Jon dio media vuelta.
—¿Algo más? —le espetó. Seguía clavándole la mirada en la cara... como si temiera mirar a otra parte.
Lentamente, ella se levantó. La expresión de Jon se tornó ligeramente cómica, como si él supiera lo que iba a suceder pero no lo
creyera. Lisa avanzó hacia él,