Sophie se quedó profundamente dormida durante el viaje en el tren. Cuando abrió los ojos, era como si se hubiera despertado de la pesadilla en la que había vivido los últimos meses. Respiró aire puro. Ni siquiera sabía en ese momento qué sería de su vida, pero su teléfono tomó la señal de internet y una notificación llegó de su banco.
—¡No puede ser cierto! —no salía de su asombro al ver la exorbitante cifra que le había puesto Valentín. Enseguida tomó su teléfono y tecleó un mensaje.
Pero tal