LAURA
Entré a la habitación y lo vi ahí, sentado al borde de la cama, con las manos crispadas y la mirada perdida. Bryan estaba nervioso, asustado… aterrorizado. En cuanto me vio, se levantó de golpe y se acercó a las rejas con desesperación.
—Soy inocente, lo juro —su voz temblaba—. No sé cómo ese video llegó a mi laptop, ni las fotos… Nunca haría algo así y lo sabes.
No dije nada. No sabía por dónde empezar, cómo siquiera articular una respuesta.
Él siguió hablando, su respiración entrecortad