BRYAN
Giré el rostro y la vi parada en la entrada del café, con los ojos encendidos de furia.
Martin, aún sonriendo a pesar del golpe, se limpió la sangre de la boca y me miro con satisfacción.
—Justo a tiempo —se burló, mientras Laura corría acercándose.
Laura se acercó y, para mi sorpresa, lo ayudó a incorporarse. Luego, sin dudarlo, me miró con rabia y me lanzó una bofetada que me dejó helado.
—No quiero que vuelvas a acercarte a nosotros, ¿oíste?
Sus palabras me atravesaron más que cualqui