BRYAN
El sueño pesado aún me envolvía cuando sentí que alguien sacudía con fuerza mis hombros. Gruñí, molesto, enterrando el rostro en la almohada.
—¡Despierta! —La voz de mi padre retumbó en mis oídos.
Parpadeé, confuso. La luz que entraba por la ventana me hizo entrecerrar los ojos, y la punzada en mi cabeza me recordó de inmediato la resaca. Aún aturdido, me incorporé con esfuerzo, viendo a mi padre de pie junto a mi cama, su rostro tenso y severo. Detrás de él, mi madre y Joshiel nos observ