LAURA
Celina se sentó a mi lado, sin apartar la mirada de mí, con una mezcla de confusión y preocupación en su expresión.
—Nunca pensé que Bryan fuera tan intenso… Se nota que te ama y que se pone celoso, pero jamás imaginé que llegaría al punto de agredir a Martín. ¿Por qué lo haría? Sé que Martín lo odia, ¡Dios! Bryan ha de haber quedado irreconocible.
Negué con la cabeza, sintiendo de nuevo esa punzada en el pecho.
—No, no lo hizo…
—¿No se defendió? —Celina frunció el ceño, incrédula—. Eso e