MARTIN
Laura salió corriendo, y decidí darle espacio para pensar el resto del día. Me alejé de ella, evité buscarla, evité hablarle. Pero cuando cayó la noche, algo dentro de mí me empujó a actuar. Entré en su habitación sin anunciarme.
Ella estaba cerca de la ventana, mirando el paisaje nocturno, con la luz tenue del exterior dibujando sombras en su rostro. Al verme, se sobresaltó, pero no se movió.
—Laura... —mi voz era baja, apenas un susurro que buscaba no romper el frágil momento—. Déjame