CELINA
La tarde comienza a teñirse de tonos anaranjados cuando, al salir, me encuentro con Ramiro.
—¿Qué sucede? ¿Por qué esa cara larga? —pregunta con curiosidad.
—Joshiel me mandó al diablo.
—¿Qué?
—No quiero hablar de ello.
Intento evitar el tema, pero apenas hemos avanzado unos metros cuando, de repente, Joshiel aparece frente a nosotros. Lleva una rosa en la mano, y aunque mi mirada se cruza con la suya por un segundo, paso de largo, casi arrastrando a Ramiro conmigo.
Joshiel no se rinde.