RAMIRO
Tres días.
Eso fue lo que me tomó perderlo todo.
Tres días después del escándalo, mi madre decidió que lo mejor era enviarme lejos, fuera de Colombia, lejos de la vergüenza, lejos del desastre que Martín y yo habíamos causado.
Brasil.
Ese era mi nuevo destino.
El avión aterrizó en Brasil cuando el sol comenzaba a descender en el horizonte, tiñendo el cielo de tonos naranjas y violetas. Mi pecho se sentía pesado, como si hubiera dejado una parte de mí en Colombia, en el caos que había sid