Con sus ojos cerrados, concentrado en el sonido de su respiración, la soledad lo llevó despacio a ese mundo dentro de su interior. Tenebroso, lúgubre y desordenado, aunque últimamente se había iluminado por pequeñas chispas de luz.
Sus sueños. Sus pesadillas.
Vio a esa pequeña Elisa, encantadora y sucia. Sin embargo, sus ojos se abrieron con sorpresa al encontrarse con una Elisa de mayor edad. Una mujer hermosa. Rota. Dolida. Muerta.
La vio como en la mayoría de sus pesadillas: con la mit