Había pasado dos días desde el incidente de un fuerte ataque de migraña, los resultados clínicos mostraban una hemorragia en mi cefalea. La doctora Hilton me pidió que me quede en reposo tomando unos calmantes preventivos hasta que encuentre un nuevo tratamiento adecuado a mi afección neurológica. Papá vino a la mañana por un rato, estuvimos hablando trivialidades. Prometió que no me daría más problemas, dijo que iba a cuidarse de verdad y me amaba más que a nada en el mundo. Por poco se largó