**Po'v Isabella**
Varios días después de esa fiesta de beneficencia donde Adrián marcó territorio como lobo en celo, me desperté sola en la mansión, aburrida como el carajo. El sol pegaba fuerte por las ventanas altas, la cama enorme vacía al lado mío —Adrián salió temprano a la Torre Marbelle con su nota típica: "Reina, rusos en Puerto Rico, reuniones. Te amo, cena"—. Coño, me siento sola, sin Cata para joder, sin playas, solo Josefina limpiando abajo. "No joda, necesito salir", me dije al esp