La Gran Sabana, Venezuela — 19:28 p.m., mismo día
El helicóptero Black Hawk bajó como un cuervo negro sobre la meseta de tepuyes. El viento caliente de la sabana nos azotó la cara cuando saltamos al suelo rojo, polvo levantándose en nubes que sabían a hierro y a hierba quemada. Ocho hombres nuestros formaron perímetro, HK416 al hombro, visores nocturnos ya puestos aunque el sol todavía colgaba bajo, sangrando naranja sobre las cascadas del Auyantepui.
Máximo revisó el cargador de su fusil,