ADELAIDA:
Sigo a la sirvienta hasta llegar a un pequeño jardín apartado… Observo que se encuentran ambos duques tomando té y conversando entre ellos.
La sirvienta solo los señala y se retira de inmediato.
Con un respiro camino hacia los duques y estos al verme se colocan y sonríen.
—Me alegra que hayas aceptado venir con nosotros hija… Toma asiento con nosotros.
Habla mi padre con excesiva amabilidad y yo frunzo el ceño, pero le hago caso.
Al tomar asiento mi falsa madre me sonríe.
—Dime Adelai