Solo quedaba Giovanni, y a nadie le importaba.
Andrés sabía que no le quedaba mucho tiempo. Quizás solo unos días. Quería dejarle el camino despejado a Giovanni.
Don Santoro lo había prometido: protegería a Giovanni.
No mucho después de redactar el testamento, el cuerpo de Andrés ya no resistió más. Falleció tranquilo.
Cuando eso pasó, Giovanni supo que la persona que más lo amaba en el mundo se había ido.
Vivió cerca del cementerio tres años completos, guardando luto por su bisabuelo. Y solo de