Al sentarse, notó que la especialidad era la comida a la parrilla.
Había de todo: brochetas de cordero, costillas, mariscos. Un menú bien armado.
Clarissa no era de las que comen por ansiedad, pero esa noche estaba que no podía más. Así que pidió sin pensar demasiado: varias brochetas de cordero, unas con chile bien bravo, papas asadas... parecía que había pedido dos de cada cosa.
También tenían tacos. Se animó. Y enseguida trajeron una fila de tacos crujientes, las pusieron sobre la mesa, y la