Maxence no lo pensó mucho y terminó manejando directamente al Jardín del Palacio.
Clarissa se sentó en una mesa junto a la ventana, en una cafetería justo enfrente del lugar. Desde ahí podía ver la entrada sin problema. Pidió un café negro, y como Maxence era fan del dulce, se pidió cinco mini postres. Clarissa no pudo evitar mirarlo un poco más de lo normal.
—Maxence, ¿te gustan tanto los dulces y aun así estás todo flaco? — dijo, medio en broma.
Ese tipo de metabolismo daba envidia.
Maxence le