KOSTAS
Me levanto de golpe. El licor ya no importa. Mi decisión está tomada y el plan es simple: golpear primero.
—Los Mancine —digo, con la voz dura y sin temblor—. Vamos a atacarlos antes de que puedan respirar.
Nick no se inmuta, pero su mirada es tensa.
—¿Cuál es la prioridad? —pregunta.
—La conexión con el Boss ruso —respondo sin dudar—. Quiero que me averigües qué prometieron y dónde se reunieron. Cada puto detalle. Si vamos a cortar la mecha, debe ser ahora.
—Entendido —confirma Nick—. E