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El auto de Marco no estaba estacionado en la cuadra de casa. Bien, era un comienzo promisorio. Al salir del ascensor, no escuché música desde casa. Excelente. Abrí la puerta lanzando una mirada alrededor. El apartamento estaba ordenado y silencioso, el aire olía a cítricos, aportándole un toque extra de frescura. ¿Habría salido Dylan? Entonces escuché el rumor apenas perceptible de dedos tipeando.

Dejé mi bolsa en la

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MaríaCasi la engancha!
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