Mundo de ficçãoIniciar sessãoDylan vio mi cara de susto y se señaló una oreja riendo por lo bajo. Me apresuré a apagar la música, apoyando la tablet boca abajo sobre la mesa, para que no viera lo que había en pantalla.
—Perdóname, amor, no quise asustarte —sonrió—. ¿Quieres una?
—No, gracias. Me hice un té —respondí, obligándome a devolverle la sonrisa.
—Te hablé desde la puerta del estudio, pero no me escuchaste —agregó, acercándose a inclinarse hacia mí para besarme el pelo.
—Oh, perdóname —







